PROYECTO DE LA FUNDACIÓN ALTADIR SOBRE LA ESC ESCUELA LATINOAMERICANA DE GOBIERNO – ESCOLAG

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Desde que el Profesor Carlos Matus difundió en Latinoamérica su propuesta de ESCOLG, hace más 30 años, muchos proyectos fueron implantados, algunos fracasaron y otros sobreviven sólo de nombre, pues en el mejor de los casos no pasan de buenos programas de formación interdisciplinaria, postgrados o centros de capacitación en  administración pública, en ciencias políticas o políticas públicas. Lo anterior confirma que existe una enorme confusión sobre lo que es una Escuela de Gobierno, y esto contribuye a que no se avance en la implantación del proyecto dentro de los fundamentos de las ciencias y técnicas de gobierno aportados por el Profesor Matus.

Sin perjuicio de reconocer que también son indispensables para elevar la capacidad de gobierno, debe superarse la idea bien arraigada que es suficiente con la formación de planificadores del desarrollo económico y regional, de gerentes y administradores públicos y  científicos políticos.  La formación en las anteriores áreas puede ser hasta necesaria para ampliar la formación o profundizar en algunos temas que acucian a  los líderes políticos en la actualidad. También pueden ayudar a la creación de habilidades y capacidades específicas para la gestión, gerencia o administración del aparato público.  Sin embargo,  poco o nada contribuyen a resolver los problemas propios de la conducción y dirección del gobierno en el juego social y elevar la capacidad de gobierno en nuestras democracias latinoamericanas.
La formación ofrecida por lo que hoy se práctica como Escuela de Gobierno en América Latina, e incluso en el mundo, no se encuentra direccionada a la creación de las capacidades o competencias que deberían tener el estrato tecnopolítico de nuestras sociedades para enfrentar con eficacia los retos de gobernar los problemas del siglo XXI.
En síntesis, una escuela de gobierno es:

·    Un centro de formación de nivel de posgrado que tiene como propósito central  contribuir a elevar la capacidad de gobierno de la dirigencia política latinoamericana y de su estrato tecnopolítico  mediante el desarrollo de las ciencias y técnicas de gobierno y el entrenamiento en sus respectivas disciplinas. Específicamente buscará:

a)    desarrollar el estrato de investigadores en el ámbito de las ciencias y técnicas de gobierno;
b)   desenvolver las bases científicas que deben alimentar el avance de las disciplinas, métodos y técnicas de gobierno;
c)    formar una nueva  capa de profesionales para el aparato público con una visión más amplia que la formación vertical tradicional;
d)   formar el  nivel tecnopolítico como un estrato asesor de la dirección superior de las fuerzas sociales democráticas y de los organismos gubernamentales;
e)    ofrecer condiciones para la formación de una nueva dirigencia política; y
f)     promover el intercambio de experiencias de gobierno, la discusión sobre los problemas sociales concretos y la formación de lazos de cooperación entre la dirigencia latinoamericana.

Por otro lado, una escuela de gobierno NO es:

a)     Un centro de formación interdisciplinaria. No es un supermercado de cursos donde los estudiantes puede escoger de un abanico de disciplinas las que más considere interesante para ampliar su formación. La interdisciplinariedad no resuelve los problemas anteriormente plantados sobre la complejidad del proceso de gobierno en el juego social. Tenemos que superar las limitaciones de la interdisciplinaridad. La interdisciplinaridad es un diálogo entre especialista en distintos departamentos, sin teoría transdepartamental y sin teoría sobre la práctica.   Es un  agregado de partes cognitivas sin visión  global.  Es útil para identificar las contradicciones transdepartamentales e inútil para resolverlas. Para gobernar con eficacia en el juego social, no basta con equipos interdisplinarios que aportan conocimientos especializados en idiomas particulares incapacitados para la interacción que exige el análisis global de los problemas sociales.  Hay un cruce horizontal, transdepartamental, que exige una metateoría para comprender el proceso de producción social desde la perspectiva práctica del actor comprometido en la acción.  Toda decisión exige un soporte de conocimiento especializado vertical. Pero, además requiere del soporte transversal de las ciencias y técnicas de gobierno.

b)    Una escuela o postgrado en administración pública. El administrador público es un profesional que actúan en un ámbito situacional e institucional limitado.  Ejercen su actividad, creatividad y estrategia a partir de las directrices emanadas por la alta dirección de las organizaciones públicas. Tienen un nivel superior a quien acudir para demandar más poder, competencia o recursos, sin perjuicio de que puede, con su acción, ganar el derecho a una respuesta positiva. El nivel administrativo es propio de las líneas de mando al interior de una organización y su entrenamiento se refiere a resolver problemas parciales de gestión en casos donde los objetivos superiores están previamente establecidos por la dirección política.

Por el contrario, un dirigente político en cabeza de las organizaciones públicas se autoimpone los grandes objetivos, crea las directrices hacia el nivel de gerencia y conduce la estrategia de convivencia con los otros actores y organizaciones participantes del juego social y macroorganizativo.  La estrategia del dirigente político sólo tiene el límite de las restricciones que imponen las reglas del juego social y macroorganizativo y el peso de los otros jugadores y organizaciones. Cuando el estratega político no tiene suficiente poder o recursos económicos, no tiene nivel superior a quien demandárselo. Tiene que ganarlo en el juego social y  macroorganizativo.
La formación en la escuela de gobierno busca elevar las capacidades del dirigente político y su estrato tecnopolítico para hacer dialogar la política y la técnica en los procesos propios de la dirección y conducción del gobierno en el juego social, como son:
§ La formulación y planificación estratégica de proyectos políticos y de gobierno.
§ La conducción y reforma macroorganizativa del aparato público.
§ La  orientación y regulación de la economía,
§ El procesamiento tecnopolítico de los problemas sociales.
§ La construcción de estrategias de viabilidad política del proyecto político y de gobierno.
§ El monitoreo y la cobranza y rendición de cuentas por resultados.
§ La evaluación y corrección global del rumbo del gobierno. 

c)   Un posgrado en ciencias políticas.  Las ciencias políticas son muy importantes, pero en general eluden el cálculo sobre el futuro. A los cientistas políticos les horroriza el término planificación política.La formación del cientista político es más pertinente para el diseño de proyectos políticos, el análisis de doctrinas políticas, el análisis del juego político presente o el análisis de la historia política. Los currículos propios de las escuelas de ciencias políticas de pre y postgrado,  regularmente no contienen buena parte de las disciplinas propias de una escuela de gobierno, aunque tienen una cierta intersección.

En cambio, el tecnopolítico debe estar preparado para enfrentar la planificación política,   entendida como un cálculo situacional al interior de procesos creativos e  inciertos, para lo cual debe evitar las desviaciones en que cae, a veces, el cientista político. La médula teórica del tecnopolítico está centrada en el cálculo que precede y preside la acción práctica. Si este se refugia    exclusivamente en las ciencias y técnicas parciales elude el problema   central del cálculo situacional  al servicio de las prácticas de gobierno y del hombre de acción

d)    Un centro de políticas públicas.  Las políticas públicas nacieron en los países anglosajones como una alternativa a la planificación tradicional, signada para ellos con una connotación  política indeseable. Se trata de un esfuerzo horizontal que a diferencia  del análisis de sistemas no tiene pretensiones globales y se  concentra en problemas concretos de la gestión pública. Se diferencia de la propuesta de las ciencias y técnicas de gobierno en que se limita a enfoques parciales y, por consiguiente, útil para iluminar cortes y aspectos específicos da la gestión pública, pero impotente para abordar con profundidad  los problemas que plantea el gobierno en el juego social

Aquí debe ser enfatizado que el  problema teórico sugerido por las ciencias y técnicas de gobierno no se refiere a un problema de políticas. Apunta a un problema mucho más complejo: el de la teoría social capaz de fundamentar las políticas, pensar el diseño de sistemas y proyectos sociales y  abordar la diversidad posible de estilos de gobierno.



CARLOS MATUS: SESIÓN SOBRE EL MOMENTO ESTRATÉGICO DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA SITUACIONAL (VERSIÓN 1988)

Momento Estratégico 1
Momento Estratégico 2
Momento Estratégico 3
Momento Estratégico 4
Momento Estratégico 5

Compartimos cinco vídeos publicados recientemente en Youtube de la sesión sobre el Momento Estratégico de un curso de Planificación Estratégica Situacional  dictado por Carlos Matus en 1988 en la Escuela de Salud Pública en Brasil. Es interesante observar que en este momento Matus ya había introducido los elementos conceptuales básicos que le permitieron posteriormente desarrollar los refinados instrumentos metodológicos que permiten realizar el análisis de la viabilidad política de un plan. Como el mismo Matus lo menciona en su conferencia, los aportes de Eric Calcagno sobre el juego de presiones fueron fundamentales en la construcción de las herramientas metodológicas del análisis de viabilidad. Sin embargo, Matus advierte de la dificultad que existe en la modelización y formalización del Momento Estratégico puesto que es el momento de la planificación en donde mayor interferencia tiene la incertidumbre y la creatividad propias del juego social. En este sentido Matus, sin dejar de reconocer las contribuciones teóricas y metodológicas de Calcagno, realiza una dura crítica a los intentos de matematizar las interacciones complejas de poder, fuerza, intereses y jugadas que se dan en el proceso de interacción estratégica entre actores que buscan la materialización de sus respectivos objetivos.   


Entre 1988 y 1998, año de su fallecimiento, Matus refina el Momento Estratégico de la Planificación Estratégica Situacional introduciendo los estilos políticos de Chimpancé, Maquiavelli y Gandhi y la diferenciación entre el conflicto cognitivo y el conflicto de intereses, entre otros elementos. 

DOCUMENTO RESUMEN: LOS PROBLEMAS Y DESAFÍOS EN LA INTEGRACIÓN DE LA PLANIFICACIÓN PROSPECTIVA CON LA PLANIFICACIÓN DE PERÍODO DE GOBIERNO


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Un tema de significativa importancia para decisores y planificadores y que realmente ha sido poco tratado en las teorías y metodologías de la planificación prospectiva aplicadas en el ámbito público es, cómo lograr la efectiva integración de la planificación de largo plazo con la planificación de período de gobierno. Así, el objetivo de este ensayo es explorar los problemas y desafíos del orden político, cultural, cognitivo y organizativo que comúnmente obstaculizan dicha articulación, afectando de esta manera la eficacia de los resultados deseados plasmados en la formulación de las metas de los planes de largo plazo y, que se constituyen en compromisos mutuos asumidos entre los dirigentes públicos y la sociedad. Para este fin, se recurre al estudio de caso del Plan Decenal de Educación de un municipio de Brasil y del cual la autora participó como consultora en una firma brasilera que asesoró en su discusión y formulación.


SEMINARIO TALLER SOBRE PROCESAMIENTO DE PROBLEMAS DE CIUDADES PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PÚBLICA

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Las ciudades del siglo XXI enfrentan problemas cada vez más complejos que exigen el manejo de métodos adecuados de planificación estratégica pública. Estos métodos deben permitir que los gobiernos, las organizaciones públicas y privadas, las universidades, los institutos de investigación y a los ciudadanos en general tengan las capacidades para la identificación y análisis integral de problemas sociales complejos los cuales son caracterizados por el dominio del conflicto, la incertidumbre mal definida y la transversalidad.

El conflicto es un resultado de la existencia de número indeterminado de actores con intereses diversos y capacidades políticas, organizativas y cognitivas diferenciadas. Cada actor actúa desde sus intereses particulares y desde sus posiciones específicas de poder y de control, generando conflictos de diferente grado y naturaleza. Es un juego con jugadores fuertes y débiles en donde buena parte de la población es simple espectadora.

La incertidumbre mal definida es una consecuencia de la creatividad de los actores sociales, las limitaciones de las ciencias para explicar problemas complejos, mucho de ellos emergentes, y el impacto de fuerzas motrices y tendencias globales generadas por un mundo globalizado y en constante transformación. Son problemas que su velocidad de cambio es mucho más acelerada que nuestra capacidad para entenderlos y enfrentarlos. 

La transversalidad que significa que los problemas de las ciudades, como todo problema social complejo, desbordan las fronteras de los departamentos de las ciencias tradicionales y de la formación profesional vertical. Requieren de una teoría horizontal para su explicación y la utilización de múltiples recursos escasos y de múltiples criterios de eficiencia y eficacia para su enfrentamiento.

Como argumenta Carlos Matus en su libro “Teoría del Juego Social” (2000), la interdisciplinariedad no es el problema central ni el más complejo que presentan los problemas sociales. No basta con equipos interdisplinarios que aportan conocimientos especializados en idiomas particulares incapacitados para la interacción que exige la deliberación que precede a la toma de decisiones. Un chino no forma un equipo interlinguístico con un ruso si ambos no tienen una formación lingüística en común. No se trata de una simple traducción, sino de una interacción creativa. Hay un cruce horizontal, transdepartamental, que exige una metateoría para comprender el proceso de producción social desde la perspectiva práctica del actor comprometido en la acción. Toda decisión exige un soporte de conocimiento especializado vertical. Pero, además requiere del soporte transversal de las ciencias y técnicas de gobierno. 






No basta con poner en interacción las diversas disciplinas verticales ofrecidas por la variedad de profesiones universitarias. Se requiere una   metateoría común, en un nivel más general que las disciplinas verticales, para que ellas puedan interactuar de un modo productivo y eficaz. Sin ese meta idioma común, el análisis de problemas y la toma de decisiones complejas serán el resultado improductivo de una controversia de opiniones que alimenta el conflicto cognitivo, sin posibilidad de superar las contradicciones en un nivel superior de comprensión.

En esta dirección, con los desarrollos de la Planificación Estratégica Situacional (PES) ahora disponemos de herramientas metodológicas potentes para el análisis sistémico causal de problemas sociales complejos abordando sus características centrales como el conflicto, la incertidumbre y la transversalidad. Desde la perspectiva del El PES, la realidad social genera problemas, amenazas y oportunidades. Hay problemas actuales, que dan origen a la planificación reactiva y hay problemas potenciales que fundamentan la planificación proactiva. Entre los problemas potenciales se destacan justamente las amenazas y las oportunidades, incluidas dentro de la acepción amplia de problemas.

El político trabaja con problemas y la población sufre problemas. Es un concepto muy práctico que aterriza la planificación y reclama la realidad misma. En cambio, el concepto de sector es una imposición analítica, es muy genérico, poco práctico y más propio del análisis macroeconómico. Los problemas reales cruzan los sectores y tienen actores que se benefician o perjudican con ellos. En torno a problemas es posible la participación ciudadana; en torno a sectores es imposible. Los actores del juego social lidian con problemas, no con sectores. No se puede planificar y gobernar de forma práctica si no se trabaja por problemas.  

Planificar y gobernar por problemas significa en esencia cuatro cosas: 1) explicar la forma cómo se gesta y desarrolla el problema, 2) formular planes para atacar las causas críticas del problema mediante operaciones y acciones prácticas, 3) analizar los problemas de viabilidad política que puede presentar el plan y definir estrategias para construirle viabilidad, y 4) tomar y gerenciar las decisiones que permiten efectivamente enfrentar el problema en la práctica, monitoreando y evaluando  el cumplimiento de las metas propuestas.

En este sentido, el presente Seminario-Taller busca entrenar profesionales en los instrumentos conceptuales y metodológicos de la identificación, selección y procesamiento de problemas sociales complejos aportados por la Planificación Estratégica Situacional. El Seminario se desarrollará en el marco del proceso de creación de los “Centros Regionales de Soluciones Urbanas Sostenibles” que tienen como propósito central poner el conocimiento del mundo, de manera solidaria, metodológica e innovadora al servicio de la solución de los problemas de las ciudades. En el diseño e implantación de los mencionados centros se articularán los enfoques conceptuales y metodológicos del procesamiento integral de problemas con los desarrollo de la las plataformas modernas que operan en internet y de los dispositivos móviles de comunicación e información con la finalidad de crear un ambiente de cooperación que facilite la innovación y el intercambio de ideas, experiencias y casos exitosos que lleven al enfrentamiento eficaz de los problemas que presentan nuestras ciudades.

Como es bien conocido, las redes sociales y científicas, los sistemas de búsqueda, las ciudades digitales, entre otros desarrollos del mundo del internet y de las telecomunicaciones han ampliado y potencializado los procesos de cooperación y colaboración en la generación e intercambio de conocimiento direccionado hacia el enfrentamiento de los problemas que padecen nuestras ciudades y regiones. En este nuevo modelo, el conocimiento, las experiencias, las teorías y estrategias producidas por individuos e instituciones en cualquier parte del mundo pueden ahora ser compartidos y discutidos en un entorno de cooperación, de tolerancia, de confianza, de respeto y de apertura, fortaleciendo y dinamizando así los procesos de innovación en la búsqueda de la equidad, la sostenibilidad y del desarrollo humano integral de nuestras ciudades y regiones.

De acuerdo con lo anterior, la conexión entre el conocimiento y experiencia individual y colectiva, la cooperación y las tecnologías de la información y la comunicación, conforman los entornos creativos que se requieren para la conformación de las redes o ecosistemas de ciudades inteligentes direccionadas a objetivos sociales. 

Sin embargo, una gran deficiencia que presentan las plataformas virtuales orientadas a la solución de problemas y el intercambio de ideas y proyectos sociales exitosos es que éstas no se fundamentan en la identificación y procesamiento integral de los problemas sociales que se desean enfrentar y que, además, respeten las características culturales, sociales, ambientales y políticas propias de las ciudades. Muchas veces una idea o un caso exitoso que fue bastante eficaz en un entorno determinado se aplica de forma fría y sin la debida adaptación en un contexto completamente diferente, llevándolo al fracaso y a la generación de un ambiente de incredulidad frente a una idea que pudo ser innovadora si se hubiese aplicado de forma adecuada con los sistemas de planificación pertinentes.

Sin la identificación, precisión y explicación sistémica causal del problema corremos el riesgo de enfrentar un falso problema y desaprovechar las ideas y experiencias innovadoras de otras ciudades e instituciones. Antes de definir si la propuesta o el caso exitoso es pertinente para la situación problemática concreta, es necesario, tal como fue explicado en la primera parte de la presente propuesta, declarar adecuadamente el problema, precisar sus manifestaciones, identificar sus causas y consecuencias, construir la red explicativa y, finalmente, seleccionar las Causas Críticas. Sólo en este momento, las diferentes personas, especialistas e instituciones pueden contribuir en el diseño de operaciones y acciones tendientes al enfrentamiento de las causas críticas del problema procesado, a través de sus experiencias, conocimientos y creatividad. Sin embargo, debe existir un filtro que evalúe dichas propuestas de acuerdo a las condiciones culturales, económicas, políticas, sociales y ambientales de la ciudad y organización que ha declarado y demandado el enfrentamiento del problema específico.

Teniendo en cuenta que Medellín posee un amplio reconocimiento nacional e internacional en el desarrollo de soluciones sociales innovadoras, la Administración Municipal de Medellín tiene las condiciones necesarias para liderar la implantación “Centros Regionales de Soluciones Urbanas Sostenibles”. Recordemos que en 2013 Medellín fue elegida como la ciudad más innovadora del mundo, en el marco del concurso City of the Year, que organizan The Wall Street Journal y Citigroup. La capital antioqueña compitió con Nueva York y Tel Aviv, y la decisión dependió de una votación por Internet.

Con la implantación de este Ecosistema, la ciudad tiene la oportunidad de fortalecer su liderazgo nacional e internacional en el ámbito de la innovación social combinando las tecnologías de la información y la comunicación con los métodos modernos de planificación estratégica pública, especialmente con las herramientas de identificación y procesamiento de problemas. 

DIEZ TESIS SOBRE LAS PRACTICAS DE GOBIERNO - CARLOS MATUS PRESIDENTE FUNDACION ALTADIR- 1990

DIEZ TESIS SOBRE LAS PRACTICAS DE GOBIERNO 

CARLOS MATUS

PRESIDENTE FUNDACION ALTADIR

1990

  
Primera tesis:

Parte importante de los gobiernos y los partidos políticos latinoamericanos tienen baja capacidad de gobierno.

Esa baja competencia de gobierno se manifiesta en serias deficiencias para identificar y procesar tecnopolíticamente los problemas que padecen nuestros países. Se gobierna administrando situaciones, sin enfrentar sistemáticamente los problemas que, por su persistencia, se incorporan progresivamente al paisaje social. y, cuando se actúa parcialmente sobre ellos, porque llegan a convertirse en urgencias políticas, no se los enfrenta de acuerdo a una selección planificada en relación al valor que tienen para la población y se procesan muy defectuosamente. a veces, tienen un procesamiento político sin profundidad técnica. O, por el contrario, sólo se los procesa técnicamente sin profundidad política.

La principal consecuencia de esta baja capacidad de gobierno es la acumulación de problemas críticos y la desvalorización del sistema democrático ante la población. Sin eficacia para enfrentar los problemas, la democracia sobrevive indefensa, acosada por la limitación de sus resultados.

Segunda tesis


Como respuesta a esta situación, el ciudadano, con su voto en el acto electoral, más que confiar en los dirigentes que elige, castiga y repudia al causante de su última frustración.

Así, la capacidad de ganar elecciones resulta ser independiente de la capacidad de gobierno, pues se trata de una competencia electoral entre actores con deficiencias similares que cruzan todo el abanico de las ideologías y se turnan en el incumplimiento y burla de sus promesas. Triunfa el partido cuya actuación, por estar más lejana en la memoria del pueblo, es capaz de renovar el crédito sobre sus críticas y promesas con base a un liderazgo personal.   Igualmente triunfa un personaje sin historia política y de gobierno pero altamente reconocido por su carrera exitosa en otra área de actividad pública y sobre el cual la población no tiene elementos de juicio para fundamentar su apoyo diferentes a ser alguien “independiente”, “sin rabo de paja”, “sin vicios” o ajeno a la clase política tradicional.

Esta crisis de la capacidad de gobierno se localiza en las máximas cabezas dirigentes. Es una crisis de liderazgo. Y cuando el mal está en la cabeza, todas las directrices del alto gobierno tienen el techo de esa limitada capacidad, con lo cual se perpetúa y reproduce la ineficacia de conducción. En general, la complejidad de los problemas de la realidad latinoamericana ha superado con creces el capital intelectual de las dirigencias políticas, pero ellas no reconocen esa debilidad, permanecen ignorantes de sus deficiencias y están aun lejos de concebir que los problemas tienen su origen en tales incapacidades de conducción.

Cuando presionados por las circunstancias, esos gobiernos restan tiempo a sus urgencias y acciones rutinarias para asignarlo a promover algunas reformas, la ineficacia de las mismas devela las limitaciones de sus promotores. No habrá reformas efectivas sin una reforma previa de los reformadores.

Hoy hay una dramática demanda por mayor experticia apolítica en América Latina. Esta experticia es el producto de la experiencia y el capital intelectual.  Si este último es cero, la experiencia vale cero. Sin experiencia, el capital intelectual no produce experticia. Sin capital intelectual, la experiencia sólo reproduce la mediocridad y la rutina.

Tercera tesis:

Los partidos políticos, con su estilo tradicional, asistemático y primitivo de conducción, gestan en su seno los futuros equipos de gobierno y transfieren al estado esos vicios y limitaciones, cuando asumen el poder. Por consiguiente, el estilo tradicional, iletrado, distraído y descentrado de hacer política, limita drásticamente la posibilidad de hacer un gobierno eficaz y responsable.

Las dirigencias políticas viven agobiadas y distraídas por problemas pequeños e intrascendentes, mientras ignoran los grandes problemas nacionales. Son diestras en la manipulación micro política, pero altamente ineficaces en la gran política y su traducción operacional en organización y resultados. Mientras la ciudadanía se irrita, acumula frustración y desconfianza, las dirigencias políticas parecen anestesiadas e impotentes en las alturas del poder.

El cambio debe comenzar en los partidos políticos, sin excluir la transformación tardía e improbable desde el gobierno del estado. Si en la práctica política partidaria no hay planificación, dirección estratégica, gerencia política creativa, descentralización democrática, sistemas sanos de finanzas y presupuestos, promoción política de acuerdo a la capacidad y la representatividad y un riguroso sistema de prestación y cobranza de cuentas, es natural que esa  desorganización se transfiera a las entidades públicas, se reproduzca en las privadas e invada el mundo de las organizaciones gremiales y sindicales.

Cuarta tesis

Estas deficiencias coexisten con una gran crisis ideológica y un grave deterioro de la ética social. En ese medio, la corrupción se abre paso como respuesta a la frustración y el relajamiento del control democrático, mientras el teocratismo emerge como una salida a la confusión ideológica. Los partidos políticos han perdido parte significativa de su capacidad de convocatoria sobre proyectos futuros que alienten una discusión ideológica creativa apoyada en la renovación de los valores y el avance de las ciencias. Nuestra marcha hacia el futuro continúa sin rumbos.

La baja capacidad de gobierno es el medio fácil que alienta y promueve la corrupción y el teocratismo. Estas no tienen espacio en sistemas de alta responsabilidad y capacidad de gobierno. El teocratismo es propio de una etapa de desorientación, debilidad e inmadurez de nuestros sistemas de gobierno. La corrupción anuncia el clímax de la crisis del liderazgo centralizado y de baja responsabilidad.

Cegado por estas deficiencias, el político común, inconscientemente, exagera su estilo tradicional, nómada y centralizante de hacer política. Recorre el país o recorre el mundo en una ronda cinemática interminable, porque no sabe sentarse a gobernar y reflexionar sobre sus limitaciones. Las importancias no entran en su agenda, pero su estilo ambulatorio y disperso le permite el contacto con una gran variedad de actores y actos importantes, al mismo tiempo que puede sentirse activo y útil. Acumula poderes y competencias que recargan su jornada, mientras la base social espera que un resquicio de su tiempo pueda dedicarlo a enfrentar sus problemas. La conjunción del centralismo y el estilo ambulatorio de hacer política conducen a que los problemas menores, pero de alto valor para la comunidad, hagan cola en la agenda del dirigente como problemas de menor valor.

Esta dinámica de carrusel hace que todos los problemas, mayores y menores, giren en torno al dirigente compitiendo por un espacio rescatable de las urgencias, mientras este, a su vez, gira por el mundo. Este drama cinético equilibra sicológica y energéticamente el balance de conciencia de los hombres que concentran el poder. Efectivamente, ellos pueden decir que trabajan mucho, aunque con pocos resultados.

Quinta tesis


Los partidos políticos con baja capacidad de gobierno tienen buenos profesionales universitarios, pero no tienen equipos de gobierno ni centros de pensamiento sobre sus países.

Un equipo de gobierno es algo más que la conjunción de un grupo de políticos con experiencia y de profesionales universitarios bien capacitados en sus respectivas especialidades. Para conformar un equipo de gobierno se requiere una masa crítica de dirigentes y técnicos, cohesionados por una ideología, que dominan : a) las herramientas de dirección estratégica en general, b) las prácticas de trabajo en equipo alimentadas por un vocabulario y un método común de procesamiento tecnopolítico de los problemas, c) la planificación estratégica pública y sus técnicas complementarias d) teorías de las macrorganizaciones para fundamentar reformas eficaces del aparato público  y e) las ciencias contemporáneas en el nivel que hace posible la interacción tecnopolítica entre dirigentes con visión general y profesionales especializados en departamentos del conocimiento.

Los partidos políticos no están preparados para hacer un buen gobierno si sólo disponen de buenos profesionales universitarios o políticos con experiencia. Sólo existe un equipo de gobierno cuando este interactúa naturalmente con un método común de trabajo que integra lo político y lo técnico. El tecnocratismo ingenuo es tan limitante como el practicismo político rutinario. Se requiere capacidad tecnopolítica para penetrar el fondo de las situaciones, rechazar la tentación de lo obvio y procesar política y técnicamente los problemas antes de ser sometidos a la toma de decisiones. La combinación de tecnócratas de alta ceguera política con dirigentes políticos livianos está acumulando e intensificando todos los grandes problemas nacionales. Los primeros, como producto particular de la inmadurez del desarrollo institucional, anclaron sus conocimientos en la departamentalización del mundo y en el determinismo que ignora la creatividad y complejidad del sistema social. Los segundos, ni siquiera conciben la planificación política, no dudan de la propiedad de su experiencia y resisten la renovación de su capital intelectual. En estas circunstancias, político experimentado ha llegado a ser sinónimo de obsoleto y técnico se asimila a teórico no confiable.


Sexta tesis:

La planificación estratégica podría ser hoy la principal herramienta del político moderno. Ella no se limita a un instrumento al servicio de los técnicos, mucho menos de los economistas. La planificación de la acción sólo tiene como alternativa a la improvisación. El dirigente que improvisa, tarde o temprano, se convierte en esclavo de las circunstancias y, como gobernante gobernado por ellas, arrastra a su país hacia esas mismas ataduras. El político que hoy no sabe de dirección y planificación estratégica o la confunde con la antigua planificación económica determinística y tecnocrática, está impedido de conducir con eficacia en una realidad compleja, llena de incertidumbre y plagada de sorpresas. La planificación moderna, como cálculo que precede y preside la acción, está concebida justamente para servir al dirigente político que intenta ver más allá de la curva del futuro.

El estilo inmediatista, casuístico, ambulatorio, clientelar, anecdótico, reactivo ante las urgencias , descentrado de las importancias y asistemático de hacer política que domina el presente agoto todas sus posibilidades, pero sigue siendo la escuela en que se deforman los dirigentes juveniles. En la generación más joven y en algunos países de la región emerge una clara renovación, aunque con contornos ideológicos confusos y con un dominio del tecnocratismo. No aparece aun la juventud con un discurso joven, suficientemente sólido, coherente y amplio.

Séptima tesis:

La clave para reformar los partidos políticos y elevar su capacidad de gobernar, renovando su capital intelectual, consiste en crear sistemas organizativos de alta responsabilidad.

Los sistemas políticos latinoamericanos son, en su gran mayoría, de baja responsabilidad, pues están edificados sobre métodos débiles, relajados, anecdóticos, asistemáticos y muy parciales de prestación y cobranza de cuentas sobre los compromisos asumidos. Sin un riguroso sistema de petición y prestación de cuentas, el presidente de la república no rinde en realidad cuentas al congreso nacional, el congreso nacional no cobra cuentas del presidente y este no las exige con rigor y conforme a planes a sus ministros. De esta manera todo el sistema se nivela en el sótano más bajo de la irresponsabilidad.

La consecuencia de esta baja responsabilidad se transfiere a la oficina del presidente y a la conformación de su agenda, al mismo tiempo que perpetua la gerencia rutinaria en la base.

En la agenda del presidente y su débil oficina, las importancias pierden la batalla ante las urgencias, y la improvisación sustituye a la planificación de la acción política de gobierno. Ante la impotencia de gestión, las declaraciones efectistas reemplazan a la potencia de las acciones.

En la debilidad del sistema de prestación y cobranza de cuentas la irresponsabilidad doblega a la responsabilidad.

En la gerencia mecánica de cada unidad organizativa, la rutina vence a la creatividad y la calidad.

Cuando esto ocurre, los problemas y las circunstancias pueden más que los gobernantes. Todos los grandes problemas de América Latina se han agravado en los últimos 40 años y continúan, salvo honrosas excepciones, sin ser enfrentados con seriedad. En casos crecientes, el signo de los gobiernos es la irresponsabilidad y la incapacidad. Pero, ellas no son tan visibles como la corrupción, que es su consecuencia inevitable.

Octava tesis:

Para crear sistemas de alta responsabilidad es necesario:

a) renovar las estructuras mentales de las cabezas dirigentes mediante una nueva reflexión ideológica y el entrenamiento en alta dirección. Los partidos políticos deberían crear escuelas de alta dirección y centros de pensamiento ideológico. El objetivo es exterminar el analfabetismo político.

b) mudar las prácticas de procesamiento de los problemas, creando equipos de estado mayor bien capacitados para procesar tecnopolitcamente los problemas. el objetivo es impedir que se ignoren los grandes problemas o se tomen decisiones en crudo sobre estos. Para ello, es imprescindible rescatar la planificación.

c) descentralizar, democratizar y crear sistemas exigentes de petición y prestación de cuentas que revaloricen la palabra del político y del administrador. El objetivo es elevar la responsabilidad del sistema institucional. Todo dirigente debe cobrar y estar sujeto a la rendición rigurosa y sistemática de cuentas.

d) mudar los métodos tradicionales e irresponsables aplicados en las campañas electorales, para que estas cumplan también el propósito de : i) crear conciencia  política y de gobierno en la población, ii) organizar a la población para que transforme sus necesidades en demandas, iii) formular planes de enfrentamiento de los problemas en los barrios, iv) afianzar el contacto directo con la población y v) economizar en publicidad tradicional, examinando a fondo la opción entre tecnologías intensivas en ideas y trabajo militante versus tecnologías intensivas en dinero y compromisos espurios. El objetivo es elevar la dignidad y profundidad del proceso electoral como acto determinante de la efectividad de la democracia.


La profundización de la democracia y la máxima descentralización pueden desatar una dinámica de creatividad y responsabilidad que, a mediano plazo, ponga freno a la baja capacidad de gobierno y sus consecuencias. La democracia responsable elevara las exigencias para mejorar la capacidad de gobierno de las dirigencias políticas. Cuando hay baja capacidad de gobierno, ella no debe centralizarse. Por el contrario, debe redistribuirse el poder y descentralizarse las competencias de gestión, porque ello permite mejorar el sistema de petición y prestación de cuentas.

Novena tesis:

Las universidades, los organismos internacionales y los medios de comunicación no están cumpliendo razonablemente su función de contribuir a elevar la capacidad institucional de gobierno.

No existe una sola escuela nacional de gobierno en toda América Latina, salvo por algunos esfuerzos de gobiernos territoriales como en el Estado del Zulia (IZEPES), Venezuela y en el Estado de Sao Paulo (EGAP), Brasil.

 Esa no es prioridad de nuestros gobiernos, de los organismos internacionales ni de los partidos políticos, y dada la confusión que existe sobre el tema, no parece probable que ella aparezca en los próximos años. Las disciplinas propias de las ciencias y técnicas de gobierno son, en algunos casos, ignoradas en los programas universitarios y, en otros, existen nominalmente con un marcado atraso científico.

La cooperación técnica internacional se realiza con teorías y conceptos en buena parte obsoletos. Los medios de comunicación viven del escándalo anecdótico y rara vez abordan con profundidad los problemas nacionales. La universidad y los organismos internacionales han llegado a ser, en este campo, más beneficiarios que servidores de los pueblos y sus gobiernos. Y los medios de comunicación, con escasas excepciones, no superan su carácter de instrumentos de comercio e intereses de grupos.

Décima tesis:

Las tesis expuestas asumen calificaciones duras que se justifican en relación a padrones de comparación altamente exigentes de gobierno, pero necesarios y posibles en la situación latinoamericana. Por consiguiente, habría que atenuar sus propuestas, si el padrón de comparación fuera el promedio de las realidades observables en América no latina, Europa y los países de vieja institucionalidad de otros continentes.

No debemos justificar nuestra baja capacidad de gobierno por el atraso o juventud de nuestros países. Por el contrario, mientras mayores son los desafíos de la pobreza y el atraso, mayores deben ser las capacidades de gobierno para superar la perpetuación de nuestras desventajas relativas. El promedio y la repetición no son suficientes para el que debe acortar distancias. 

Estas tesis tienen excepciones en nuestra región, pero las excepciones son pocas, no son paradigmas de excelencia ni siempre son realidades estables. El principio del cambio consiste en excluirse de la excepción. Es más efectivo reaccionar positivamente ante la crítica exigente e incluso injusta, que conformarnos con lo que somos según los resultados que están a la vista. 

CARLOS MATUS: SITUATIONAL STRATEGIC PLANNING - SSP


Plan is the momentaneous output of the process through which a player selects a chain of actions to achieve his or her goals.  In its most generic sense one can refer to a plan of action as something unavoidable in human practice, the only alternative to which is de command of improvisation.

Therefore, this generic concept of plan does not depend upon its pertinence to a given economic and social system, but upon the use of techno-political reason in the decision-making process.  There always is, though, the risk of confusing this process with a calculation determined by precise scientific laws, based upon an objective diagnosis of reality.

In real life, plan is surrounded by uncertainty, inaccuracy, surprise, rejection and support by other players.  Consequently, its calculation is hazy and based upon the understanding of the situation, that is, reality analyzed from the particular perspective of those who plan.  Eventually this plan leads to action, so that, in order to quote John Friedman: one can say that plan is mediation between knowledge and reason. Such mediation, however, does not occur through a simple relation between reality and sciences, for the knowledge of the former goes beyond the tradition scope of the latter.

Man, faced with a situation, struggles between the two extremes.  On one of them he or she totally controls the outcomes of his or her practice.  On the other one, he or she challenges or submits to processes in which the player is carried away by circumstances beyond his or her control.  In the first case the player decides on, acts and knows beforehand the achievable goals; in the second case, the player decides on nothing, he or she can but bet on the future and accept fate.  The player is a beholder of the world that determines his or her course of action, a world the player cannot change, but only judge and criticize this reality, or thank for and regret his or her fate.

Even in the border zone of the later case, though, history shows us leaders who challenge the impossible, under the most adverse conditions.  In this theoretical extreme, plan is submitted to the maximum proof of its effectiveness.  If it cannot be powerful in adversity and yields to improvisation, with much more grounds the latter will displace the former under favorable conditions.

Real rulers, as conductors of situations remain between the two extremes.  The balance among the variables they control and the ones they fail to control defines their governability on the object of plan.

The governability of man over reality indicates precisely towards which of the theoretical extremes the situation tends.  The ruler may decide as to the variables he or she controls, but is often unable to ensure outcomes, for they depend upon a part of the world out of the ruler’s control.

This difficulty does not discourage man’s intent to rule reality through bets that, with some basis of calculation, lead man to announce the outcomes of his action.  Politics require commitments that are expressed as announcements of outcomes.

A plan is a commitment that announces outcomes, although such outcomes do not fully or mainly depend upon the fulfillment of those commitments.

The bases for the bets of a ruler are all the more solid the greater is the weight of the variables such ruler controls vis-à-vis those he does not control, and all the more feeble if the variables controlled by the ruler are few and of lesser weight.  In another extreme of absolute control, the bet becomes certainty as to the outcomes.  In yet another one, of absolute lack of control, the bet is a matter of good or bad luck.

The process of government dwells in an intermediary zone between absolute certainty and sheer luck. Consequently, the theory of government is not one of deterministic control by the ruler over a system, nor the theory of a mere gamble, but it contains doses of both elements.


Cursos de Posgrado en Gobierno, Planificación y Políticas Públicas

Gobernar es cada vez un problema más complejo. Y lo es más gobernar en democracia. El líder que gobierna con el sueño de revolucionar el juego social enfrenta exigencias mayores que aquel que sólo aspira, en el gobierno, a mantener bajo control la magnitud de los problemas heredados.

Las sociedades actuales y del futuro próximo requerirán equipos de gobierno excepcionales para enfrentar sus problemas más sentidos o la democracia será imposible. Podemos perderla por desilusión sobre sus bondades o por desesperación en transformarla.

El drama más grave de nuestra época se refiere a la brecha entre nuestra capacidad para gobernar los sistemas sociales y la complejidad creciente que éstos ofrecen para ser conducidos hacia objetivos asumidos democráticamente. Esta brecha es creciente, y quizás continúe aumentando por mucho tiempo, porque nos hemos preocupado más del avance de las ciencias naturales para ganar capacidad de gobierno sobre la naturaleza y muy poco de las ciencias, técnicas y artes de la acción en el sistema social, para conquistar nuevas fronteras de eficacia en el arte de gobernar nuestras sociedades. Más aún, como está sucediendo con la Internet y las llamadas redes sociales, a veces los avances tecnológicos introducen más confusión y complejidad en los problemas de gobierno que lo que logran contribuir verdaderamente a elevar la capacidad de gobierno. Hoy en día nuestros gobernantes gastan mucho más tiempo en aparecer en las redes sociales que en discutir con profundidad y sistematicidad los problemas sociales tal y como los ciudadanos los padecemos en el día a día. Ahora, nuestros alcaldes, por ejemplo, no miden el éxito de su gestión con el cambio efectivo de los marcadores de los problemas sociales sino a través del número de seguidores o links de sus transmisiones en las redes sociales en donde aparecen en las más ingeniosas actividades como pintando paredes, barriendo calles, inaugurando una fuente luminosa o persiguiendo ladrones. Mientras tanto, los problemas reales de las ciudades continúan agravándose ante la impaciencia de unos ciudadanos cada vez más desilusionados y apartados de la política y los políticos.

Partiendo de la profunda crisis institucional de nuestros sistemas democráticos, la cual se refleja en el agravamiento de los problemas sociales, en los crecientes niveles de corrupción y en la incredulidad por parte de la mayoría de la población hacia los partidos políticos y los gobiernos en general, se hace necesario crear, hoy más que nunca, un espacio de discusión en torno a las causas de dicha crisis y al diseño de estrategias para su superación.

Durante los últimos 20 años de trabajo en las ciencias y técnicas de gobierno en diferentes espacios de capacitación y asesoría hemos venido promoviendo el debate sobre la necesidad de potenciar y desarrollar el arte de la política y el gobierno a través del desarrollo de ciencias, métodos y técnicas apropiadas. El Programa de Posgrados en Administración Pública de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle ha sido un espacio importante que nos ha brindado la oportunidad de presentar nuestros aportes en la ciencias y técnicas de gobierno, producto de las numerosas experiencias de consultoría e investigación académica.  A continuación, presentamos los programas de los cursos de posgrado en Gobierno, Planificación y Políticas Públicas que hemos dictado en los últimos 8 años en los programas de Maestría en Políticas Públicas y en la Especialización en Administración Pública.

Planeación y Desarrollo Institucional

El objetivo del curso es el de ofrecer a los estudiantes los elementos teóricos e instrumentales para abordar los sistemas de planificación pública modernos, especialmente en los desarrollos recientes de la planificación estratégica pública para la formulación de planes de desarrollo, planes de acción y políticas públicas en el período de gobierno.

Políticas Públicas

El curso tiene como objetivo central introducir a los estudiantes en los distintos enfoques teóricos y metodológicos sobre el diseño y gestión de políticas públicas, ofreciéndoles las herramientas para analizar problemas públicos.

Taller en Políticas Públicas (Public Policy Workshop)

Formular una política pública como respuesta a un problema público específico que actualmente se está viviendo en la ciudad de Cali, mediante el uso de las bases conceptuales y metodológicas del ciclo de formulación de políticas públicas, los métodos de investigación y las herramientas que los estudiantes han recibido durante su proceso formativo en la Maestría.
Ver programa del curso


Políticas Sociales

El Curso tiene como objetivo central introducir a los estudiantes en los distintos enfoques teóricos y metodológicos sobre el diseño y gestión de políticas públicas sociales, ofreciéndoles las herramientas para analizar problemas relativos al desarrollo social. 


Evaluación de Políticas y Programas

El Curso tiene como objetivo central ofrecer a los estudiantes los conocimientos sobre los elementos conceptuales y metodológicos del monitoreo y la evaluación de políticas y programas públicos por resultados, partiendo de los enfoques que están siendo utilizados en la gestión pública de América Latina, y su importancia en la valoración de la eficiencia, eficacia e impacto para mantener la legitimidad de las instituciones públicas dentro de un sistema de gobierno democrático.


Gerencia Pública

El Curso tiene como objetivo central introducir a los estudiantes en los recientes enfoques teóricos y metodológicos sobre la gerencia pública y su importancia en la gestión de las políticas públicas y en la calidad, eficiencia y eficacia en el desempeño del aparato público. Este objetivo general se puede cumplir a través de los siguientes objetivos específicos.