Contribuir a
elevar la capacidad de gobierno de la
dirigencia política y de las
instituciones democráticas de América Latina, mediante la divulgación, la capacitación, la asesoría y la investigación
en el campo Sistemas de Dirección, Planificación y Gobierno y sus principales disciplinas y
métodos como alta dirección pública, planificación
estratégica pública, planificación prospectiva pública y de gran estrategia,
monitoreo y evaluación de gestión por resultados, presupuesto por programas,
gerenciamiento de crisis, modernización del gabinete del dirigente, gerencia
por objetivos, organización y planificación de campañas electorales y reformas
organizativas y macroorganizativas, entre otros.
Somos una organización no gubernamental cuyo propósito es contribuir a elevar la capacidad de gobierno de la dirigencia política y de las instituciones democráticas de América Latina y la eficacia de las políticas públicas, a través del desarrollo de la investigación, asesoría, capacitación y promoción de los Sistemas de Dirección, Planificación y Gobierno y sus principales disciplinas y métodos
Mostrando entradas con la etiqueta capacidad de gobierno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capacidad de gobierno. Mostrar todas las entradas
Carlos Matus: La población latinoamericana tiene cada vez menos confianza en la capacidad de los partidos políticos...
![]() |
| Carlos Matus |
El siguiente texto hace parte de la introducción de un artículo de Carlos
Matus titulado Planificación y Gobierno
publicado en la Revista de la Cepal No 31 en 1987. Desde entonces ya han pasado casi 30 años
y su contenido continúa totalmente vigente. Parece que nada ha cambiado y por
lo contrario cada vez más se profundiza el grave problema de baja capacidad de
gobierno de nuestras dirigencias políticas latinoamericanas:
“La población latinoamericana tiene
cada vez menos confianza en la capacidad de los partidos políticos, y de los
gobiernos que de ellos nacen, para solucionar o, al menos, aliviar los
problemas. Observa con asombro que los programas electorales no constituyen un compromiso
o una palabra dada para ser cumplida, y comprueba que los planes se apartan de
las promesas electorales y que la acción práctica de gobierno se distancia, a
su vez, de los planes.
Cada vez es más
común escuchar en la voz de la calle que los partidos políticos son capaces de ganar
elecciones, pero incapaces de gobernar con eficacia. La ciudadanía castiga a
los gobiernos después de un período de espera restándoles adhesión y, en última
instancia, votando por la oposición en las contiendas electorales donde se decide
el cambio de gobierno. Pero, ese castigo no renueva las prácticas de gobierno,
y los dirigentes políticos no aprenden de la historia reciente e insisten en
los mismos errores. De esta manera, el voto-castigo en las elecciones presidenciales
es un juicio de eficacia que no produce mayor eficacia y, en cambio, genera a
la larga desaliento y desconfianza. ¿Cuánto puede durar un sistema que al final
termina por garantizarnos, como principal beneficio, la libertad de observar en
paz cómo los problemas se agravan? ¿Cuánto durará esa paz sin eficacia,
justicia y empleo, pero con hambre? En la explicación de esta divergencia
nosotros, los planificadores de profesión, tenemos casi igual cuota de responsabilidad
que los dirigentes políticos y los gobernantes.
Los procesos de
ganar elecciones, hacer planes de desarrollo a la manera tradicional y producir
medidas durante el gobierno responden a dinámicas de distinta naturaleza,
guiadas por distintos criterios de eficacia, en contextos muy diversos, y
protagonizadas por actores bien diferenciados…En la instancia electoral, los actores
son distintos que en el momento del plan de gobierno y de la acción de
gobierno. Los criterios de eficacia, las restricciones y las relaciones de fuerzas
que pesan son también distintas. El clima electoral y las instituciones
electorales generan motivaciones y prácticas casi opuestas a las del ambiente
de gobierno desde el Estado que rodea el cálculo del plan económico y la
administración burocrática ordinaria de los organismos públicos”.
GOBERNANTES A LA ESCUELA
![]() |
| Carlos Matus |
Los gobernantes son víctimas de la misma escuela que ellos no han podido renovar .
Cuando niños sufrieron el amaestramiento de
la escuela tradicional: transmisión atosigante y autoritaria, de conocimientos,
a veces, obsoletos , raciocinio determinístico,
teorías en abstracto con olvido de la
teorización sobre la realidad en que vive su familia y comunidad, excesivo respeto por los paradigmas
vigentes, privilegio de lo cuantitativo sobre
lo cualitativo e identificación de ciencia con los modelos
bien estructurados con variables medibles. No le enseñaron a aprender ,
sino a aprender
lo que le enseñaron. La escuela básica desaprovecha el potencial
de inteligencia, creatividad y personalidad que
encierra una mente
joven y vigorosa , llena de interrogantes
sobre el mundo .
Cuando el futuro
gobernante ingresa a la universidad, encuentra allí una
fábrica de profesionales departamentalizados en facultades. En la universidad, recibe
una carga
de unidimensionalidad tecnocrática que
no puede criticar . Su formación previa en la escuela
mató su capacidad de crítica creativa. Ya es un seguidor
en potencia de una ciencia o una disciplina que se asila de
las otras y se desarrolla fuera de contexto .
Pero los departamentos de la universidad
no existen en la práctica y los problemas
de la práctica social no están en la
universidad. La medicina , la economía, la biología,
la ingeniería, la arquitectura, las disciplinas
jurídicas aportan conocimientos parciales
que el gobernante debe aplicar
a problemas de salud, económicos, educativos , organizativos, de regulación social , de gerencia publica, de conducción política,
de diseño urbano , etc. Y estos problemas cruzan todos
los departamentos de la universidad, son
multidepartamentales y transversales . En
esa práctica se gesta el primer choque entre su
capital cognitivo y los problemas con que
debe lidiar.
El partido político completa su formación.
Allí debe abordar o eludir
problemas para
los cuales no está preparado . Allí
recibe el impacto de una
práctica signada por la competencia
electoral y los pequeños intereses. En el partido
nadie lo prepara para
gobernar. Pero, es ahí donde refuerza su
ego y su individualismo ,
aprende a atacar y defenderse, y a usar
a la gente para
sus propios objetivos . En la práctica partidaria, crea su círculo de amigos que más tarde serán sus guardapuentes de acceso a su gabinete . Algunos distinguen entre
su ambición personal y el proyecto para su país . Otros refuerzan su proyecto personal y se
olvidan de sus ideales de juventud.
El 90% de los dirigentes
políticos pasan por
la universidad y complementan su formación en los partidos
políticos y en el contacto con los
medios de comunicación. La televisión, los periódicos
y las revistas forman parte de su escuela informal .
Con esa formación parcial , muchas veces
distorsionada, el político asciende a
las posiciones de gobierno. Allí debe ahora enfrentar
problemas que
no se ajustan a los modelos aprendidos
en la escuela formal y en su práctica política . Tiene que
dirigir organizaciones, diseñarlas o remodelarlas.
Tiene que orientar
y regular la economía, y para
ello no basta la formación del economista sin dominio de la política .
Tiene que regir la salud publica aun
cuando la formación del médico esté muy lejos de capacitarlo para
ello. Obstetras , cardiólogos, ginecólogos
y cirujanos distinguidos en su profesión alcanzan su nivel de incompetencia
cuando tienen que planificar ,
organizar , controlar , distribuir gobernabilidad y evaluar resultados .
Un ministerio es algo muy distinto que una sala de cirugía
o un consultorio médico. Tiene que hacer
procesamiento tecnopolítico de los problemas
y decisiones, pero su formación separa brutalmente
la técnica de la política
y la gestión. Trata desesperadamente de aplicar sus conocimientos profesionales y su experiencia política , pero ambas son como
dos partes irreconciliables de su vida . Cree que
la experiencia política es suficiente para complementar su formación universitaria. En el comando del gobierno siente o intuye que hay una enorme distancia entre
lo que debe y puede hacer. Y frente a ese dilema ,
con “sentido práctico”, renuncia al debe
ser y se conforma con el puede ser ,
que es muy poco. Si
está inconforme , entonces culpa a otros de esa brecha entre
proyecto y realizaciones. Culpa a la burocracia , al simplismo
del ciudadano común que no comprende sus
esfuerzos, a los medios de comunicación que
silencian su obra , y a la herencia de problemas que
hereda y que dice conocer solo ahora en su real
magnitud. Cree que esta maniatado por las circunstancias y no por
su capacidad insuficiente de gobierno.
Esta baja capacidad para
gobernar se combina con la soberbia y la sordera, multiplicadas por la posición de poder que lo hace superior .
Jamás se le ocurre pensar que
su agenda está mal
organizada, que no tiene soporte de
procesamiento tecnopolítico, que su
equipo de planificación es muy poco práctico, tecnocrático
y deficiente , que
no dispone de equipos preparados para reorganizar y modernizar el aparato
público que lo aprisiona con su fricción
burocrática , que
no sabe cobrar cuentas por
desempeño, aunque exige a gritos el cumplimiento de metas
aisladas y mal procesadas, que no sabe distribuir responsabilidades y gobernabilidad y concentra todo en sus manos
porque cree que
las deficiencias están abajo y no en la cabeza del gobierno. Como no sabe que
no sabe, menosprecia el entrenamiento. Ya no lee ni estudia. No tiene tiempo para pensar y estudiar porque está muy ocupado
con cosas menores que
él mismo centraliza y resuelve una a una , porque no
sabe resolverlas en serie mediante reingeniería
pública. El centralismo refuerza su ego
y llena su agenda . En su vocabulario hay palabras que no tienen cabida
o tienen un significado menor . La planificación moderna
es un juguete indigno de hombres maduros . No puede salir de su prisión porque su teoría no se lo permite. El mundo del hombre es del tamaño de su vocabulario.
Algunos creen que
la formación del gerente privado es suficiente
para abordar los problemas públicos .
Es un error mayúsculo. Tan grande como pensar que las actuales escuelas de administración publica
resuelven el problema . En Harvard existe
una Escuela de Negocios bien
diferenciada de la
Escuela Kennedy de Gobierno, sin perjuicio de que ambas tengan algunas asignaturas comunes. Las
escuelas de gobierno, que merezcan su
nombre, no abundan en el mundo . Eso es
cierto. Pero, en América Latina solo tenemos escuelas de negocios de buena calidad y
escuelas de administración pública que
extrañan una manito renovadora.
Yo creo que los
políticos y los gobernantes deben ir a la escuela. Sé que
esto es un atrevimiento y pido
excusas. Mi creencia significa
exactamente respeto por la función política y los partidos
políticos . Mi
recomendación quizá no es aplicable a
los políticos y gobernantes actuales. A
muchos de ellos, su orgullo, el mal uso del tiempo y el deterioro de sus oídos con el polvo del poder , los
excluye de esta propuesta. Están bien excluidos. El remedio sería inefectivo para ellos. Pero, hay que
tener esperanzas con los futuros
gobernantes y el futuro de los partidos políticos .
De otro modo ¿cómo se consolidará la democracia y ascenderá a niveles superiores ?
Pero, ¿a cuál escuela irían? La respuesta es obvia: América Latina requiere, al menos ,
una
Escuela de Gobierno. Una de alta excelencia. Hay que
crearla. Yo quisiera ser alumno de esa escuela. La
palabra la tienen las universidades y
los institutos de enseñanza sobre administración pública .
No se trata de una
escuela para formar líderes
ni formar presidentes .
Ello es imposible. Se trata de un centro de post-grado donde los profesionales que sientan la vocación de la política
y del servicio público se preparen para ese llamado potencial . El líder
se forma en la práctica y lo nombra y selecciona el sistema democrático .
La escuela de gobierno será su apoyo, no su medio de selección. Con este escrito le
recuerdo con respeto y amistad al Presidente
Fernando Henrique Cardozo, que algún
tiempo atrás concordó conmigo sobre
la necesidad de una escuela de gobierno,
que Brasil puede encabezar esta renovación
y constituirse en el caso pionero de una nueva generación de gobernantes.
¿Qué es la Escuela de Gobierno?
El arte de la política y el
gobierno supone dotes
personales. Aunque, en buena medida , tales dotes son potencialidades que
pueden ser desarrolladas y alimentadas mediante el conocimiento de métodos
y técnicas apropiadas. Precisamente , la propuesta de la Escuela de Gobierno se fundamenta en la hipótesis que
es posible estimular las dotes
personales de la dirigencia política mediante la formación en ciencias y técnicas de gobierno. Esa formación no puede sustituir ni crear la
dosis de arte que
requiere la política , pero es un camino para profesionalizar y potenciar
el arte del político
y mejorar la calidad del estrato
tecnopolítico que le brinda
soporte.
El diseño de la Escuela
de Gobierno debe tener como espina dorsal de su actividad formativa el desarrollo de las ciencias y técnicas
de gobierno a fin de superar la mera
interdisciplinaridad que se
expresa en una simple “oferta
de supermercado ” de cursos ,
que muestra, al gusto del consumidor , toda
una variedad de disciplinas
del mundo . Sin perjuicio de reconocer que también son indispensables para
elevar la capacidad de gobierno, también se debe
superar la idea bien arraigada que es suficiente con la formación de planificadores del
desarrollo económico y de gerentes y administradores públicos . Es el momento
de rescatar la idea original de la
escuela de Gobierno, pues desde que el Profesor Carlos Matus difundió por Latinoamérica su propuesta, muchos proyectos de
esta naturaleza fueron implantados, algunos fracasaron y otros sobreviven sólo
de nombre, pues en el mejor de los casos
no pasan de buenos programas de
postgrado en administración pública .
La propuesta de la Escuela de Gobierno destaca la idea de crear
capacidad de gobierno mediante una formación adecuada de los líderes ,
y sobre todo del estrato
político-técnico de la sociedad. Los líderes
políticos se hacen en la práctica según
las exigencias de la competencia política
democrática . Pero el estrato político-técnico de una
sociedad se forma en escuelas y, a la larga , eleva las exigencias de la competencia política con el consiguiente efecto positivo sobre
la misma formación práctica de los líderes .
Por esta razón, la creación de equipos
político-técnicos de alto nivel teórico y buena experiencia práctica estimula el
ascenso del nivel y calidad de los políticos
y de la acción política. Desgraciadamente, el nivel tecnopolítico es un estrato muy poco desarrollado en América Latina.
¿Cuáles son los Objetivos de la Escuela de Gobierno?
El propósito central
de la Escuela de Gobierno es el de contribuir a elevar la capacidad
de gobierno mediante el desarrollo de
las ciencias y técnicas de gobierno y la
formación de una nueva dirigencia política y de profesionales en el ámbito de la tecnopolítica. Específicamente buscará:
a) desarrollar el estrato de investigadores en el ámbito de las ciencias y técnicas de gobierno;
b) desenvolver
las bases científicas que deben alimentar el
avance de las disciplinas , métodos y técnicas
de gobierno;
c) formar
una nueva capa
de profesionales para el aparato
público con una
visión más amplia que la formación vertical tradicional;
d) formar
el nivel tecnopolítico como un estrato
asesor de la dirección superior de las
fuerzas sociales democráticas y de los organismos gubernamentales;
e) ofrecer condiciones para la formación de una nueva dirigencia política ;
y
f) promover
el intercambio de experiencias de gobierno, la discusión sobre
los problemas sociales
concretos y la formación de lazos de
cooperación entre la dirigencia
latinoamericana.
La estructura básica del pensum y
de las áreas de investigación de las
Escuelas de Gobierno tiene que ser cuidadosamente elaborada para
responder a las necesidades de formación del nivel
tecnopolítico y la renovación del personal de la dirigencia política .
a) ciencias sociales horizontales , con las características
ya mencionadas y que tienen la función
de articular teóricamente y alimentar
en la práctica el conjunto de disciplinas , métodos
y técnicas capaces de elevar
la calidad de la práctica horizontal ;
b) teorías y métodos
generales de dirección capaces de ayudar
a los actores sociales a planificar
su acción en situaciones de poder compartido y construir escenarios futuros
integrales (planificación situacional,
planificación prospectiva, teoría de las macroorganizaciones, análisis estratégico , estudio de actores, selección y
evaluación de operaciones y proyectos, etc.).
c) Técnicas
de conducción operacional o de gestión administrativa
(análisis de problemas
cuasiestructurados, reingeniería pública ,
presupuesto por programas ,
gerencia por operaciones, manejo de crisis, monitoreo y evaluación de la gestión
pública ,
etc.), y
d) Técnicas para tratar con procesos
creativos e interactivos generadores de problemas
cuasiestructurados (juegos, ensayos, técnicas
de comunicación social , técnicas de negociación, etc.).
Niveles de Formación de
la Escuela de Gobierno.
El
diseño de La Escuela
de Gobierno estará orientado a la formación en tres niveles diferenciados de
acuerdo con propósitos , profundidad e
intensidad horaria:
Nivel 1: Postgrado en ciencias y técnicas de gobierno. Tendrá una
duración de 18 a
20 meses y estará dirigido a profesionales universitarios con más de tres años
de experiencia en organismos que realizan tareas de gobierno público
o privado , que
estén motivados y demuestren condiciones
para desempeñar funciones tecnopolíticas o de
planificación en ámbitos específicos .
Nivel 2: Cursos de entrenamiento intensivo
y talleres de trabajo. Con intensidad entre 60 y 90 días, estará dirigido a funcionarios
gubernamentales medios con experiencia de más de cinco
años en el nivel político-técnico, dirigentes políticos y dirigentes
de empresas y organizaciones gremiales,
interesados en la formación y dominio de las disciplinas
de las ciencias y técnicas de
gobierno.
Nivel 3: Seminarios y talleres de alto nivel sobre
problemas de gobierno. Con una duración menor
a una semana ,
estará dirigido a Altos
dirigentes políticos ,
asesores tecnopolíticos, gerentes y dirigentes de empresas
públicas y privadas , interesados en ampliar sus conocimientos en las disciplinas
de las ciencias y técnicas de gobierno, intercambiar experiencias de gobierno y profundizar sobre problemas
sociales concretos .
Se propone establecer un Proyecto que
contemple el conjunto de acciones y
pasos progresivos conducentes a la
implantación y consolidación de la
Escuela de Gobierno como
un centro académico con capacidad para desarrollar la investigación y la formación en las
ciencias y técnicas de gobierno. Se pretende que
la Escuela se
encuentre funcionando con todas sus áreas y niveles descritos anteriormente
en un plazo de tiempo de 5 años. Este sería el caso
para un proyecto de envergadura
nacional o internacional .
Sin embargo , sin perjuicio de los objetivos de la Escuela , pueden ser
promovidos proyectos de alcance más modesto, sea regional
o local , donde la duración de su
implantación puede ser mucho más corta: entre 6 meses (para el caso de un centro de
entrenamiento) y 2 años (para el caso de una Escuela de Gobierno de alcance
intermediario). También, el proyecto
puede contemplar una
primera fase experimental con un alcance
limitado para después progresivamente ampliar su ámbito de actuación.
En
general , las acciones y actividades para el diseño e implantación de la Escuela de gobierno son
las siguientes:
a) Presentación y discusión de la propuesta de la Escuela de Gobierno ante los dirigentes y representantes de las organizaciones
interesadas en su implantación.
b) Formulación de un convenio con la Fundación Altadir para
la utilización de la propuesta de la escuela de Gobierno y los avances
conceptuales y metodológicos de las disciplinas
de las ciencias y técnicas de gobierno
desarrollados por la Fundación.
c) Formación de un grupo de trabajo
responsable por la formulación y
promoción del proyecto, conformado por
profesionales, dirigentes y
representantes de las organizaciones interesadas en implantar
la Escuela de Gobierno en su País ,
región, municipio, departamento ,
estado o institución.
d) Realización de un seminario de capacitación sobre
ciencias y técnicas de gobierno dirigido
al grupo de trabajo (entre 80 y 120 horas
dependiendo de la existencia de entrenamiento previo).
e) Análisis de la situación del avance de las ciencias y técnicas
de gobierno en el país , región o
municipio: existencia de profesionales capacitados, existencia de disciplinas , existencia de investigadores ,
experiencias similares , etc.
f) Identificación de profesores, instituciones y grupos
de investigación a nivel local , regional , nacional
e internacional .
g) Formulación del proyecto para la implantación de
la Escuela de
Gobierno: objetivos , alcance ,
áreas de formación, pensum, estructura
organizativa, acciones de formación de profesores e investigadores,
financiamiento, etc.
h) Formación de los docentes e investigadores a nivel básico
y avanzado: seminarios, cursos de
especialización y postgrado, becas de
formación en el exterior , etc.
i) Estructuración organizativa de la Escuela de Gobierno
j) Implantación de las actividades de formación e investigación de la Escuela:
fase experimental con tutoría de los profesionales acreditados por
la Fundación Altadir
k) Seminarios de análisis de la experiencia de la Escuela Experimental, revisión de su pensum y
profesores y extensión de sus alcances .
Plan de Estudios de la Escuela
de Postgrado (nivel 1).
El
Plan de Estudios de la Escuela
de Gobierno comprende los niveles y el conjunto de asignaturas que
se precisan a continuación, sin perjuicio de las conferencias, charlas y encuentros
que serán ofrecidos con el propósito de promover el intercambio de
experiencias de gobierno y la discusión sobre
los problemas sociales
concretos .
LA PLANIFICACIÓN COMO HERRAMIENTA DE GOBIERNO: ELEMENTOS INTRODUCTORIOS SOBRE TEORÍA DEL GOBIERNO Y PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PÚBLICA
Ver Presentación Completa
Para mayor información
sobre este tema entrar en contacto con nuestro Blog.
Compartimos la guía de la
presentación sobre La Planificación Como Herramienta de Gobierno realizada por
el profesor Luis Carlos Burbano que fue realizada en el marco del Curso Planificación
y gestión Estratégica para las Políticas Públicas promovido por el ILPES en Santa
Cruz de la Sierra, Bolivia, entre el 4 y
el 15 de mayo de 2009.
La presentación
se concentró en la discusión sobre los elementos centrales de la teoría del
gobierno y la planificación desde la perspectiva de los aportes de Carlos Matus.
Especialmente se destacó la brecha entre
nuestra capacidad para gobernar los sistemas sociales
y la complejidad creciente que éstos
ofrecen para ser
conducidos hacia objetivos asumidos democráticamente . Esta brecha
es creciente, y quizás continúe aumentando por
mucho tiempo, porque nos hemos preocupado
más por el avance de las ciencias naturales para ganar
capacidad de gobierno sobre la
naturaleza y muy poco de las ciencias y técnicas para gobernar con
eficacia nuestras sociedades . De esta forma, como lo propone Carlos Matus, para gobernar no sólo se requiere arte ,
sino una
dosis creciente de ciencias. Pero de unas ciencias capaces de abordar
los procesos creativos y los problemas cuasiestructurados, donde conocer no siempre
es sinónimo de encontrar leyes que
rigen los procesos, y la objetividad debe ceder paso
a la rigurosidad. El problema reside en que no se reconoce la necesidad del
desarrollo de las ciencias de gobierno y que a partir de dichas ciencias se
fundamente las herramientas y técnicas que nuestros gobernantes necesitan para
gobernar con eficacia. Entre estas técnicas se destaca la planificación pública.
GUÍA DEL SEMINARIO-TALLER SOBRE EL DISEÑO E IMPLANTACIÓN DE LA ESCUELA DE GOBIERNO
Ver Documento Completo
Desde que el Profesor
Carlos Matus difundió por Latinoamérica su proyecto de la Escuela Latinoamericana
de Gobierno (ESCOLAG), hace más de 30 años, muchas escuelas de gobierno fueron
implantadas, algunas fracasaron y otros sobreviven sólo de nombre, pues en el
mejor de los casos no pasan de buenos programas de formación
interdisciplinaria, postgrados o centros de capacitación en administración públicas, en ciencias
políticas o políticas públicas.
Lo anterior confirma que existe
una enorme confusión sobre lo que es una Escuela de Gobierno contribuyendo
a que no se avance en la implantación
del proyecto ESCOLAG dentro de los fundamentos de las ciencias y técnicas de
gobierno aportados por el Profesor Matus.
Sin perjuicio de reconocer
que también son indispensables para elevar la capacidad de gobierno, debe
superarse la idea bien arraigada que es suficiente con la formación de
planificadores del desarrollo económico y regional, de gerentes y
administradores públicos y científicos
políticos.
La formación en las
anteriores áreas puede ser hasta necesaria para ampliar la formación o
profundizar en algunos temas que acucian a
los líderes políticos en la actualidad. También pueden ayudar a la
creación de habilidades y capacidades específicas para la gestión, gerencia o
administración del aparato público. Sin
embargo, poco o nada contribuyen a
resolver los problemas propios de la conducción y dirección del gobierno en el
juego social.
En síntesis, la formación
ofrecida por lo que hoy se práctica como Escuela de Gobierno en América Latina,
e incluso en el mundo, no se encuentra direccionada a la creación de las capacidades
o competencias que deberían tener el estrato tecnopolítico de nuestras
sociedades para enfrentar con eficacia los retos de gobernar los problemas del
siglo XXI.
Con el propósito de
contribuir al debate sobre la necesidad de ESCOLAG dentro de los fundamentos de
las ciencias y técnicas de gobierno, anexamos la guía del seminario-taller que
hemos realizado en varios países de América Latina durante los últimos 10 años
Con base en el proyecto
inicial de ESCOLAG de Carlos Matus hemos implantado varias escuelas de gobierno
y centros de capacitación en numerosas organizaciones públicas de América Latina las cuales nos han servido
como experiencias sobre las dificultades que se presentan en el proceso de
creación y manutención en el tiempo de este tipo de proyectos.
Etiquetas:
capacidad de gobierno,
Carlos Matus,
clientelismo,
corrupción,
Escuela de Gobierno,
escuela de liderazgo,
Gobernabilidad,
gobernanza,
partidos políticos
DIEZ TESIS SOBRE LAS PRACTICAS DE GOBIERNO - CARLOS MATUS PRESIDENTE FUNDACION ALTADIR- 1990
DIEZ TESIS SOBRE LAS PRACTICAS DE GOBIERNO
CARLOS MATUS
PRESIDENTE
FUNDACION ALTADIR
1990
Primera tesis:
Parte importante de los gobiernos y los partidos
políticos latinoamericanos tienen baja capacidad de gobierno.
Esa baja competencia de gobierno se
manifiesta en serias deficiencias para identificar
y procesar tecnopolíticamente los problemas que padecen nuestros países. Se
gobierna administrando situaciones, sin enfrentar sistemáticamente los
problemas que, por su persistencia, se incorporan progresivamente al paisaje
social. y, cuando se actúa parcialmente sobre ellos, porque llegan a
convertirse en urgencias políticas, no se los enfrenta de acuerdo a una selección planificada en relación al
valor que tienen para la población y se procesan muy defectuosamente. a veces,
tienen un procesamiento político sin profundidad técnica. O, por el contrario,
sólo se los procesa técnicamente sin profundidad política.
La principal consecuencia de esta
baja capacidad de gobierno es la acumulación de problemas críticos y la
desvalorización del sistema democrático ante la población. Sin eficacia para
enfrentar los problemas, la democracia sobrevive indefensa, acosada por la
limitación de sus resultados.
Segunda tesis
Como respuesta a esta situación, el
ciudadano, con su voto en el acto electoral, más que confiar en los dirigentes
que elige, castiga y repudia al causante de su última frustración.
Así, la capacidad de ganar
elecciones resulta ser independiente de la capacidad de gobierno, pues se trata
de una competencia electoral entre actores con deficiencias similares que
cruzan todo el abanico de las ideologías y se turnan en el incumplimiento y
burla de sus promesas. Triunfa el partido cuya actuación, por estar más lejana en
la memoria del pueblo, es capaz de renovar el crédito sobre sus críticas y
promesas con base a un liderazgo personal.
Igualmente triunfa un personaje sin historia política y de gobierno pero
altamente reconocido por su carrera exitosa en otra área de actividad pública y
sobre el cual la población no tiene elementos de juicio para fundamentar su
apoyo diferentes a ser alguien “independiente”, “sin rabo de paja”, “sin
vicios” o ajeno a la clase política tradicional.
Esta crisis de la capacidad de gobierno
se localiza en las máximas cabezas dirigentes. Es una crisis de liderazgo. Y
cuando el mal está en la cabeza, todas las directrices del alto gobierno tienen
el techo de esa limitada capacidad, con lo cual se perpetúa y reproduce la
ineficacia de conducción. En general, la complejidad de los problemas de la
realidad latinoamericana ha superado con creces el capital intelectual de las
dirigencias políticas, pero ellas no reconocen esa debilidad, permanecen
ignorantes de sus deficiencias y están aun lejos de concebir que los problemas
tienen su origen en tales incapacidades de conducción.
Cuando presionados por las
circunstancias, esos gobiernos restan tiempo a sus urgencias y acciones
rutinarias para asignarlo a promover algunas reformas, la ineficacia de las
mismas devela las limitaciones de sus promotores. No habrá reformas efectivas
sin una reforma previa de los reformadores.
Hoy hay una dramática demanda por
mayor experticia apolítica en América Latina. Esta experticia es el
producto de la experiencia y el capital
intelectual. Si este último es cero,
la experiencia vale cero. Sin experiencia, el capital intelectual no produce
experticia. Sin capital intelectual, la experiencia sólo reproduce la
mediocridad y la rutina.
Tercera tesis:
Los partidos políticos, con su
estilo tradicional, asistemático y primitivo de conducción, gestan en su seno
los futuros equipos de gobierno y
transfieren al estado esos vicios y limitaciones, cuando asumen el poder.
Por consiguiente, el estilo tradicional,
iletrado, distraído y descentrado de hacer política, limita drásticamente
la posibilidad de hacer un gobierno eficaz y responsable.
Las dirigencias políticas viven
agobiadas y distraídas por problemas pequeños e intrascendentes, mientras
ignoran los grandes problemas nacionales. Son diestras en la manipulación micro
política, pero altamente ineficaces en la gran política y su traducción
operacional en organización y resultados. Mientras la ciudadanía se irrita,
acumula frustración y desconfianza, las dirigencias políticas parecen
anestesiadas e impotentes en las alturas del poder.
El cambio debe comenzar en los
partidos políticos, sin excluir la transformación tardía e improbable desde el
gobierno del estado. Si en la práctica política partidaria no hay
planificación, dirección estratégica, gerencia política creativa,
descentralización democrática, sistemas sanos de finanzas y presupuestos,
promoción política de acuerdo a la capacidad y la representatividad y un
riguroso sistema de prestación y cobranza de cuentas, es natural que esa desorganización se transfiera a las entidades
públicas, se reproduzca en las privadas e invada el mundo de las organizaciones
gremiales y sindicales.
Cuarta tesis
Estas deficiencias coexisten con una
gran crisis ideológica y un grave deterioro de la ética social. En ese medio,
la corrupción se abre paso como respuesta a la frustración y el relajamiento
del control democrático, mientras el teocratismo emerge como una salida a la
confusión ideológica. Los partidos políticos han perdido parte significativa de
su capacidad de convocatoria sobre proyectos futuros que alienten una discusión
ideológica creativa apoyada en la renovación de los valores y el avance de las
ciencias. Nuestra marcha hacia el futuro continúa sin rumbos.
La baja capacidad de gobierno es el
medio fácil que alienta y promueve la corrupción y el teocratismo. Estas no
tienen espacio en sistemas de alta responsabilidad y capacidad de gobierno. El teocratismo
es propio de una etapa de desorientación, debilidad e inmadurez de nuestros
sistemas de gobierno. La corrupción anuncia el clímax de la crisis del
liderazgo centralizado y de baja responsabilidad.
Cegado por estas deficiencias, el
político común, inconscientemente, exagera su estilo tradicional, nómada y centralizante
de hacer política. Recorre el país o recorre el mundo en una ronda cinemática
interminable, porque no sabe sentarse a
gobernar y reflexionar sobre sus limitaciones. Las importancias no entran
en su agenda, pero su estilo ambulatorio y disperso le permite el contacto con
una gran variedad de actores y actos importantes, al mismo tiempo que puede
sentirse activo y útil. Acumula poderes y competencias que recargan su jornada,
mientras la base social espera que un resquicio de su tiempo pueda dedicarlo a
enfrentar sus problemas. La conjunción del centralismo y el estilo ambulatorio
de hacer política conducen a que los problemas menores, pero de alto valor para
la comunidad, hagan cola en la agenda del dirigente como problemas de menor
valor.
Esta dinámica de carrusel hace que todos los problemas,
mayores y menores, giren en torno al dirigente compitiendo por un espacio
rescatable de las urgencias, mientras este, a su vez, gira por el mundo. Este
drama cinético equilibra sicológica y energéticamente el balance de conciencia
de los hombres que concentran el poder. Efectivamente, ellos pueden decir que
trabajan mucho, aunque con pocos resultados.
Quinta tesis
Los partidos políticos con baja
capacidad de gobierno tienen buenos profesionales universitarios, pero no
tienen equipos de gobierno ni
centros de pensamiento sobre sus países.
Un equipo de gobierno es algo más
que la conjunción de un grupo de políticos con experiencia y de profesionales
universitarios bien capacitados en sus respectivas especialidades. Para
conformar un equipo de gobierno se requiere una masa crítica de dirigentes y
técnicos, cohesionados por una ideología, que dominan : a) las herramientas de
dirección estratégica en general, b) las prácticas de trabajo en equipo
alimentadas por un vocabulario y un método común de procesamiento tecnopolítico
de los problemas, c) la planificación estratégica pública y sus técnicas
complementarias d) teorías de las macrorganizaciones para fundamentar reformas
eficaces del aparato público y e) las
ciencias contemporáneas en el nivel que hace posible la interacción tecnopolítica
entre dirigentes con visión general y profesionales especializados en
departamentos del conocimiento.
Los partidos políticos no están
preparados para hacer un buen gobierno si sólo disponen de buenos profesionales
universitarios o políticos con experiencia. Sólo existe un equipo de gobierno
cuando este interactúa naturalmente con
un método común de trabajo que
integra lo político y lo técnico. El tecnocratismo ingenuo es tan limitante
como el practicismo político rutinario. Se requiere capacidad tecnopolítica
para penetrar el fondo de las situaciones, rechazar la tentación de lo obvio y
procesar política y técnicamente los problemas antes de ser sometidos a la toma
de decisiones. La combinación de tecnócratas de alta ceguera política con
dirigentes políticos livianos está acumulando e intensificando todos los
grandes problemas nacionales. Los primeros, como producto particular de la
inmadurez del desarrollo institucional, anclaron sus conocimientos en la
departamentalización del mundo y en el determinismo que ignora la creatividad y
complejidad del sistema social. Los segundos, ni siquiera conciben la planificación
política, no dudan de la propiedad de su experiencia y resisten la renovación
de su capital intelectual. En estas circunstancias, político experimentado ha
llegado a ser sinónimo de obsoleto y técnico se asimila a teórico no confiable.
Sexta tesis:
La planificación estratégica podría ser
hoy la principal herramienta del político moderno. Ella no se limita a un
instrumento al servicio de los técnicos, mucho menos de los economistas. La
planificación de la acción sólo tiene como alternativa a la improvisación. El
dirigente que improvisa, tarde o temprano, se convierte en esclavo de las
circunstancias y, como gobernante
gobernado por ellas, arrastra a su país hacia esas mismas ataduras. El
político que hoy no sabe de dirección y planificación estratégica o la confunde
con la antigua planificación económica determinística y tecnocrática, está
impedido de conducir con eficacia en una realidad compleja, llena de
incertidumbre y plagada de sorpresas. La planificación moderna, como cálculo
que precede y preside la acción, está concebida justamente para servir al
dirigente político que intenta ver más allá de la curva del futuro.
El estilo inmediatista, casuístico, ambulatorio,
clientelar, anecdótico, reactivo ante las urgencias , descentrado de las importancias
y asistemático de hacer política que domina el presente agoto todas sus
posibilidades, pero sigue siendo la escuela en que se deforman los dirigentes
juveniles. En la generación más joven y en algunos países de la región emerge
una clara renovación, aunque con contornos ideológicos confusos y con un
dominio del tecnocratismo. No aparece aun la juventud con un discurso joven,
suficientemente sólido, coherente y amplio.
Séptima tesis:
La clave para reformar los partidos
políticos y elevar su capacidad de gobernar, renovando su capital intelectual,
consiste en crear sistemas organizativos de alta responsabilidad.
Los sistemas políticos
latinoamericanos son, en su gran mayoría, de baja responsabilidad, pues están
edificados sobre métodos débiles, relajados, anecdóticos, asistemáticos y muy
parciales de prestación y cobranza de
cuentas sobre los compromisos asumidos. Sin un riguroso sistema de petición
y prestación de cuentas, el presidente de la república no rinde en realidad
cuentas al congreso nacional, el congreso nacional no cobra cuentas del
presidente y este no las exige con rigor y conforme a planes a sus ministros.
De esta manera todo el sistema se nivela en el sótano más bajo de la
irresponsabilidad.
La consecuencia de esta baja responsabilidad
se transfiere a la oficina del presidente y a la conformación de su agenda, al
mismo tiempo que perpetua la gerencia rutinaria en la base.
En la agenda del presidente y su débil oficina, las
importancias pierden la batalla ante las urgencias, y la improvisación
sustituye a la planificación de la acción política de gobierno. Ante la
impotencia de gestión, las declaraciones efectistas reemplazan a la potencia de
las acciones.
En la debilidad del sistema de
prestación y cobranza de cuentas la irresponsabilidad doblega a la
responsabilidad.
En la gerencia mecánica de cada
unidad organizativa, la rutina vence a la creatividad y la calidad.
Cuando esto ocurre, los problemas y
las circunstancias pueden más que los gobernantes. Todos los grandes problemas
de América Latina se han agravado en los últimos 40 años y continúan, salvo
honrosas excepciones, sin ser enfrentados con seriedad. En casos crecientes, el
signo de los gobiernos es la irresponsabilidad y la incapacidad. Pero, ellas no
son tan visibles como la corrupción, que es su consecuencia inevitable.
Octava tesis:
Para crear sistemas de alta
responsabilidad es necesario:
a) renovar las estructuras mentales
de las cabezas dirigentes mediante una nueva reflexión ideológica y el entrenamiento
en alta dirección. Los partidos políticos deberían crear escuelas de alta
dirección y centros de pensamiento ideológico. El objetivo es exterminar el
analfabetismo político.
b) mudar las prácticas de
procesamiento de los problemas, creando equipos de estado mayor bien
capacitados para procesar tecnopolitcamente los problemas. el objetivo es
impedir que se ignoren los grandes problemas o se tomen decisiones en crudo
sobre estos. Para ello, es imprescindible rescatar la planificación.
c) descentralizar, democratizar y
crear sistemas exigentes de petición y prestación de cuentas que revaloricen la
palabra del político y del administrador. El objetivo es elevar la
responsabilidad del sistema institucional. Todo dirigente debe cobrar y estar
sujeto a la rendición rigurosa y sistemática de cuentas.
d) mudar los métodos tradicionales e
irresponsables aplicados en las campañas electorales, para que estas cumplan
también el propósito de : i) crear conciencia
política y de gobierno en la población, ii) organizar a la población
para que transforme sus necesidades en demandas, iii) formular planes de
enfrentamiento de los problemas en los barrios, iv) afianzar el contacto
directo con la población y v) economizar en publicidad tradicional, examinando a
fondo la opción entre tecnologías intensivas en ideas y trabajo militante
versus tecnologías intensivas en dinero y compromisos espurios. El objetivo es
elevar la dignidad y profundidad del proceso electoral como acto determinante
de la efectividad de la democracia.
La profundización de la democracia y
la máxima descentralización pueden desatar una dinámica de creatividad y
responsabilidad que, a mediano plazo, ponga freno a la baja capacidad de
gobierno y sus consecuencias. La democracia responsable elevara las exigencias
para mejorar la capacidad de gobierno de las dirigencias políticas. Cuando hay baja capacidad de gobierno, ella
no debe centralizarse. Por el contrario, debe redistribuirse el poder y
descentralizarse las competencias de gestión, porque ello permite mejorar
el sistema de petición y prestación de cuentas.
Novena tesis:
Las universidades, los organismos internacionales y los
medios de comunicación no están cumpliendo razonablemente su función de
contribuir a elevar la capacidad institucional de gobierno.
No existe una sola escuela nacional de
gobierno en toda América Latina, salvo por algunos esfuerzos de gobiernos
territoriales como en el Estado del Zulia (IZEPES), Venezuela y en el Estado de
Sao Paulo (EGAP), Brasil.
Esa no es prioridad de nuestros gobiernos, de
los organismos internacionales ni de los partidos políticos, y dada la
confusión que existe sobre el tema, no parece probable que ella aparezca en los
próximos años. Las disciplinas propias de las ciencias y técnicas de gobierno
son, en algunos casos, ignoradas en los programas universitarios y, en otros,
existen nominalmente con un marcado atraso científico.
La cooperación técnica internacional se realiza con
teorías y conceptos en buena parte obsoletos. Los medios de comunicación viven
del escándalo anecdótico y rara vez abordan con profundidad los problemas
nacionales. La universidad y los organismos internacionales han llegado a ser,
en este campo, más beneficiarios que servidores de los pueblos y sus gobiernos.
Y los medios de comunicación, con escasas excepciones, no superan su carácter
de instrumentos de comercio e intereses de grupos.
Décima tesis:
Las tesis expuestas asumen
calificaciones duras que se justifican en relación a padrones de comparación
altamente exigentes de gobierno, pero necesarios y posibles en la situación
latinoamericana. Por consiguiente, habría que atenuar sus propuestas, si el
padrón de comparación fuera el promedio de las realidades observables en
América no latina, Europa y los países de vieja institucionalidad de otros
continentes.
No debemos justificar nuestra baja
capacidad de gobierno por el atraso o juventud de nuestros países. Por el
contrario, mientras mayores son los desafíos de la pobreza y el atraso, mayores
deben ser las capacidades de gobierno para superar la perpetuación de nuestras
desventajas relativas. El promedio y la repetición no son suficientes para el
que debe acortar distancias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



