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El Plan de Acción de la Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias 1992 – 1994 formulado con Planificación Estratégica Situacional

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El Plan de Acción de la Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias 19921994 fue una de las primeras experiencias de aplicación de la Planificación Estratégica Situacional a la formulación de un plan de gobierno en Colombia. Su formulación se realizó en el marco del proceso de Modernización de la Dirección Superior de la Alcaldía de Cartagena de Indias bajo la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Proyecto Col. 93-004 y fue dirigido directamente por Carlos Matus y Luis Carlos Burbano como Asesor Residente.

De acuerdo con los principios de la Planificación Estratégica Situacional un plan se encuentra constituido por archivo de problemas que cambia a lo largo del proceso de gobierno   constantemente cambiando.  Es un archivo dinámico y no estático. Al principio contiene pocos problemas y progresivamente se van agregando otros, pues por razones prácticas de gestión su aplicación no espera una fecha particular en que se declara terminado el plan. En realidad, en el PES, la publicación del plan no constituye necesariamente una etapa de la finalización de su finalización y el inicio de su ejecución como ocurre en la planificación tradicional.

De esta forma, la publicación de un plan mediante la aplicación del PES muestra el archivo de problemas procesados y que se encuentran en situación en ese específico momento. Naturalmente se cuida que, en el momento de la publicación, el archivo de problemas sea coherente y se encuentre fundamentado en el análisis del macroproblema o del protocolo de selección de problemas. La diferencia de estos dos métodos de selección de problemas es la siguiente:

a. El Macroproblema. Es un método más complejo pero potente. Consiste en examinar sistemáticamente toda la realidad como un gran problema y, a partir de ese análisis, fundamentar la selección del conjunto de los problemas específicos que constituirán el foco de atención de la agenda gubernamental. Mediante el análisis del macroproblema se busca que el plan de acción y, por ende, el conjunto de políticas públicas no sea una simple agregación de problemas sin relación sistémica, sino que constituyan un conjunto coherente de acciones tendientes a lograr una situación objetivo (So) propuesta, es decir, un conjunto de resultados esperados, y de acuerdo con la visión definida por la direccionalidad estratégica.

La selección del macroproblema debe tener en cuenta la “gran aspiración” compartida de consenso por la población y los principales actores relacionados con la realidad y la problemática de la sociedad. En este sentido, el gran problema seleccionado debe ir encaminado hacia la búsqueda del mejoramiento de los niveles actuales de desarrollo humano, mejorando los estándares actuales de vida y en procura del disfrute de una “vida digna” para su población. De este modo, el macroproblema articula los principales problemas, permite un análisis riguroso y da una visión integral y de conjunto de la problemática global, facilitando la verificación, mejoramiento y complementación de la selección inicial de los problemas específicos, los cuales deben corresponder a causas identificadas en el procesamiento del macroproblema, y

b.  El Protocolo de Selección de Problemas. Consiste en aplicar un conjunto de criterios para evaluar la selección y priorización de problemas. Es riguroso y cumple una tarea complementaria o equivalente al macroproblema. Este método ha demostrado ser una buena herramienta de selección de problemas en la práctica, pues es rápido y simple de aplicar. Los problemas seleccionados con el protocolo serán casi con toda seguridad ratificados por el análisis del macroproblema. Su único defecto es que puede omitir problemas fundamentales que no son obvios y solamente pueden ser descubiertos a través del análisis global de la realidad. De todos modos, con el protocolo se gana en tiempo y simplicidad, sin perder sistematicidad. Es esencial que, en el momento de listar los problemas en el protocolo, sean enunciados de tal forma que no generen ambigüedad y expresen la situación insatisfactoria; no como el nombre de un área problemática ni como la ausencia de una solución.

La lista de problemas depurada y aprobada por el dirigente y su equipo de gobierno debe ser sometida a un examen riguroso y sistemático, cuestionando los criterios de evaluación que son críticos para la selección de los problemas que conformarán el foco de atención del Plan de Gobierno, es decir, del conjunto de políticas públicas que se desarrollará. Esta depuración es indispensable en la medida en que la lista inicial estará conformada por un número elevado de problemas en que el Gobierno no tendrá disponible en el momento inicial todos los recursos y el tiempo suficiente para su enfrentamiento. Algunos problemas deberán ser descartados y otros deberán ser pospuestos para un segundo momento dentro del período de gobierno cuando existan condiciones más favorables para su enfrentamiento. La planificación estratégica pública moderna propone que el plan de acción debe ser modular. De este modo, existen módulos activos del plan conformados por los problemas seleccionados, procesados y que están siendo enfrentados por medio de políticas públicas (problemas en situación) y módulos inactivos del plan, conformados por aquellos problemas postergados a la espera de entrar en situación. Además, el plan no sólo es modular, también es flexible. Lo que quiere decir que, en cualquier momento, de acuerdo a las circunstancias, entrarán problemas de los módulos inactivos y problemas nuevos inicialmente no previstos.

 De acuerdo con lo anterior, en el PES se diferencian los siguientes módulos:

i)   Módulos abiertos los que se encuentran conformados por problemas procesados con sus respectivos análisis causales, operaciones y metas alcanzables en el escenario central.
      
ii)    Módulos confidenciales conformados por las propuestas de construcción de viabilidad política, algunos escenarios, planes de contingencia y análisis de vulnerabilidad del plan.

iii)  Módulos internos constituidos por el monitoreo de problemas y los resultados de la evaluación del desempeño de los responsables.

iv)   Módulos activos o en situación conformados por los problemas procesados y cuyos respectivos planes se encuentran en ejecución.  

v)  Módulos en reserva constituidos por los problemas semiprocesados y planes en espera a entrar en ejecución.   






PROYECTO DE LA FUNDACIÓN ALTADIR SOBRE LA ESC ESCUELA LATINOAMERICANA DE GOBIERNO – ESCOLAG

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Desde que el Profesor Carlos Matus difundió en Latinoamérica su propuesta de ESCOLG, hace más 30 años, muchos proyectos fueron implantados, algunos fracasaron y otros sobreviven sólo de nombre, pues en el mejor de los casos no pasan de buenos programas de formación interdisciplinaria, postgrados o centros de capacitación en  administración pública, en ciencias políticas o políticas públicas. Lo anterior confirma que existe una enorme confusión sobre lo que es una Escuela de Gobierno, y esto contribuye a que no se avance en la implantación del proyecto dentro de los fundamentos de las ciencias y técnicas de gobierno aportados por el Profesor Matus.

Sin perjuicio de reconocer que también son indispensables para elevar la capacidad de gobierno, debe superarse la idea bien arraigada que es suficiente con la formación de planificadores del desarrollo económico y regional, de gerentes y administradores públicos y  científicos políticos.  La formación en las anteriores áreas puede ser hasta necesaria para ampliar la formación o profundizar en algunos temas que acucian a  los líderes políticos en la actualidad. También pueden ayudar a la creación de habilidades y capacidades específicas para la gestión, gerencia o administración del aparato público.  Sin embargo,  poco o nada contribuyen a resolver los problemas propios de la conducción y dirección del gobierno en el juego social y elevar la capacidad de gobierno en nuestras democracias latinoamericanas.
La formación ofrecida por lo que hoy se práctica como Escuela de Gobierno en América Latina, e incluso en el mundo, no se encuentra direccionada a la creación de las capacidades o competencias que deberían tener el estrato tecnopolítico de nuestras sociedades para enfrentar con eficacia los retos de gobernar los problemas del siglo XXI.
En síntesis, una escuela de gobierno es:

·    Un centro de formación de nivel de posgrado que tiene como propósito central  contribuir a elevar la capacidad de gobierno de la dirigencia política latinoamericana y de su estrato tecnopolítico  mediante el desarrollo de las ciencias y técnicas de gobierno y el entrenamiento en sus respectivas disciplinas. Específicamente buscará:

a)    desarrollar el estrato de investigadores en el ámbito de las ciencias y técnicas de gobierno;
b)   desenvolver las bases científicas que deben alimentar el avance de las disciplinas, métodos y técnicas de gobierno;
c)    formar una nueva  capa de profesionales para el aparato público con una visión más amplia que la formación vertical tradicional;
d)   formar el  nivel tecnopolítico como un estrato asesor de la dirección superior de las fuerzas sociales democráticas y de los organismos gubernamentales;
e)    ofrecer condiciones para la formación de una nueva dirigencia política; y
f)     promover el intercambio de experiencias de gobierno, la discusión sobre los problemas sociales concretos y la formación de lazos de cooperación entre la dirigencia latinoamericana.

Por otro lado, una escuela de gobierno NO es:

a)     Un centro de formación interdisciplinaria. No es un supermercado de cursos donde los estudiantes puede escoger de un abanico de disciplinas las que más considere interesante para ampliar su formación. La interdisciplinariedad no resuelve los problemas anteriormente plantados sobre la complejidad del proceso de gobierno en el juego social. Tenemos que superar las limitaciones de la interdisciplinaridad. La interdisciplinaridad es un diálogo entre especialista en distintos departamentos, sin teoría transdepartamental y sin teoría sobre la práctica.   Es un  agregado de partes cognitivas sin visión  global.  Es útil para identificar las contradicciones transdepartamentales e inútil para resolverlas. Para gobernar con eficacia en el juego social, no basta con equipos interdisplinarios que aportan conocimientos especializados en idiomas particulares incapacitados para la interacción que exige el análisis global de los problemas sociales.  Hay un cruce horizontal, transdepartamental, que exige una metateoría para comprender el proceso de producción social desde la perspectiva práctica del actor comprometido en la acción.  Toda decisión exige un soporte de conocimiento especializado vertical. Pero, además requiere del soporte transversal de las ciencias y técnicas de gobierno.

b)    Una escuela o postgrado en administración pública. El administrador público es un profesional que actúan en un ámbito situacional e institucional limitado.  Ejercen su actividad, creatividad y estrategia a partir de las directrices emanadas por la alta dirección de las organizaciones públicas. Tienen un nivel superior a quien acudir para demandar más poder, competencia o recursos, sin perjuicio de que puede, con su acción, ganar el derecho a una respuesta positiva. El nivel administrativo es propio de las líneas de mando al interior de una organización y su entrenamiento se refiere a resolver problemas parciales de gestión en casos donde los objetivos superiores están previamente establecidos por la dirección política.

Por el contrario, un dirigente político en cabeza de las organizaciones públicas se autoimpone los grandes objetivos, crea las directrices hacia el nivel de gerencia y conduce la estrategia de convivencia con los otros actores y organizaciones participantes del juego social y macroorganizativo.  La estrategia del dirigente político sólo tiene el límite de las restricciones que imponen las reglas del juego social y macroorganizativo y el peso de los otros jugadores y organizaciones. Cuando el estratega político no tiene suficiente poder o recursos económicos, no tiene nivel superior a quien demandárselo. Tiene que ganarlo en el juego social y  macroorganizativo.
La formación en la escuela de gobierno busca elevar las capacidades del dirigente político y su estrato tecnopolítico para hacer dialogar la política y la técnica en los procesos propios de la dirección y conducción del gobierno en el juego social, como son:
§ La formulación y planificación estratégica de proyectos políticos y de gobierno.
§ La conducción y reforma macroorganizativa del aparato público.
§ La  orientación y regulación de la economía,
§ El procesamiento tecnopolítico de los problemas sociales.
§ La construcción de estrategias de viabilidad política del proyecto político y de gobierno.
§ El monitoreo y la cobranza y rendición de cuentas por resultados.
§ La evaluación y corrección global del rumbo del gobierno. 

c)   Un posgrado en ciencias políticas.  Las ciencias políticas son muy importantes, pero en general eluden el cálculo sobre el futuro. A los cientistas políticos les horroriza el término planificación política.La formación del cientista político es más pertinente para el diseño de proyectos políticos, el análisis de doctrinas políticas, el análisis del juego político presente o el análisis de la historia política. Los currículos propios de las escuelas de ciencias políticas de pre y postgrado,  regularmente no contienen buena parte de las disciplinas propias de una escuela de gobierno, aunque tienen una cierta intersección.

En cambio, el tecnopolítico debe estar preparado para enfrentar la planificación política,   entendida como un cálculo situacional al interior de procesos creativos e  inciertos, para lo cual debe evitar las desviaciones en que cae, a veces, el cientista político. La médula teórica del tecnopolítico está centrada en el cálculo que precede y preside la acción práctica. Si este se refugia    exclusivamente en las ciencias y técnicas parciales elude el problema   central del cálculo situacional  al servicio de las prácticas de gobierno y del hombre de acción

d)    Un centro de políticas públicas.  Las políticas públicas nacieron en los países anglosajones como una alternativa a la planificación tradicional, signada para ellos con una connotación  política indeseable. Se trata de un esfuerzo horizontal que a diferencia  del análisis de sistemas no tiene pretensiones globales y se  concentra en problemas concretos de la gestión pública. Se diferencia de la propuesta de las ciencias y técnicas de gobierno en que se limita a enfoques parciales y, por consiguiente, útil para iluminar cortes y aspectos específicos da la gestión pública, pero impotente para abordar con profundidad  los problemas que plantea el gobierno en el juego social

Aquí debe ser enfatizado que el  problema teórico sugerido por las ciencias y técnicas de gobierno no se refiere a un problema de políticas. Apunta a un problema mucho más complejo: el de la teoría social capaz de fundamentar las políticas, pensar el diseño de sistemas y proyectos sociales y  abordar la diversidad posible de estilos de gobierno.